Inicio Caja Campo Particulares Jóvenes Empresas Socios Agricultores
   
Encuentros culturales
 

CONFERENCIA "VIAJE HACIA UNO MISMO"

Fernando Sánchez Dragó

18 de noviembre de 2004

Volver a la página anterior

 

CONFERENCIA DE DON FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ EN REQUENA, DENTRO DE LOS ENCUENTROS CULTURALES DE CAJA CAMPO

Sánchez Dragó: "el ser humano está en proceso de apocalipsis, no como fin, sino como cambio de los tiempos"

En su conferencia ofreció algunos consejos para superar los males de la sociedad actual mediante la meditación.

Reaccionario, enemigo de la modernidad, invulnerable, sin dios, sin rey, sin ley, sin patria y sin frontera, un náufrago feliz en la Tierra,... fue la carta de presentación de Fernando Sánchez Dragó antes de iniciar su conferencia "Viaje hacia uno mismo", el pasado 18 de noviembre, enmarcada en los Encuentros Culturales de CajaCampo.

Como si de una tragedia griega se tratase -con actores, escenario y espectadores que  buscan la catarsis- el polémico escritor-a quien le gusta llamarse Dionisio-, expuso alguno de los ciento ochenta preceptos que recoge en su último libro sin dejar impasible al público que llenaba el auditorio.

El objetivo de su libro, en el que recoge sus experiencias sobre la muerte,  es ayudar a las personas a que se conozcan a sí mismas y así aprendan a disfrutar del arte de la vida y se enfrenten a la muerte como algo transitorio, donde la energía no se pierde sino que cambia y sigue el viaje a un estado de consciencia desconocido.

Sánchez Dragó, basándose en la religión budista -ya queBuda ha sido el hombre más sabio de la Tierra, según su opinión- indicó que la mejor herramienta es la meditación: "quien averigua quién es, sabe lo que quiere y hace lo que quiere, la libertad da más responsabilidad y felicidad. La meditación es detener el baile de la mente, no es reflexión, sino aprender a respirar para llegar al estado místico".  Para Dragó, las religiones monoteístas son las causantes de las grandes guerras: "Egipto fue el foco de luz que se propagó hacia Oriente y Occidente, creó el momento de mayor esplendor, sin choques, hasta que llegó el Cristianismo y separó al mundo. Todas las iglesias son monoteístas y sus religiones derivan de un dios de raza, de ejército, como ya se relacionaba en la Biblia, que es el libro más maligno que jamás se haya escrito". El escritor añadió: "como el ser humano se hizo a imagen y semejanza de Dios, se cree todopoderoso y puede permitirse cualquier tropelía. También decía "creced y multiplicaros"; la especie humana ha crecido más de lo que posibilita su hábitat, por lo que se extingue, estamos inmersos en un proceso de apocalipsis, pero no es el fin, sino un cambio de los tiempos".  Entre otras ideas que anuncian ese desastre, el escritor apuntó: "todos los elementos más hermosos de la vida y que además son gratuitos como el agua, el aire... están envenenados y debemos comprarlos. La Tierra no nos pertenece, estamos dentro de ella y pertenecemos a ella".

Sánchez Dragó hizo una feroz crítica a la sociedad actual, a la civilización de la tecnología que ha olvidado las leyes de la Naturaleza: "Vivimos en un disparate absoluto con manifestaciones constantes de infantilismo. Las mujeres que no pueden tener hijos se someten a fertilizaciones o quieren adoptar cuando deberían resignarse porque, sus actos son egoístas, son como niñas que quieren una muñeca para jugar. En la actualidad, la mayoría de los partos en Occidente son con cesárea y con epidural, los niños así nacen dormidos sin aprendizaje para vivir".

El escritor se despidió transmitiendo un mensaje pesimista sobre lo que nos ha tocado vivir, pero cargado de esperanza, siempre basado en el binomino religión-ciencia, que deben ser lo mismo, porque como decía Buda: "no debemos fiarnos de nadie, hay que contrastar y verificarlo todo".