| CONFERENCIA DE DON BALTASAR GARZÓN
EN ALBACETE, DENTRO DE LOS ENCUENTROS CULTURALES DE CAJA CAMPO
Baltasar Garzón:
«han sido los ciudadanos los que sin saberlo han roto
con la indiferencia del terrorismo»
El juez de la Audiencia Nacional ofreció
una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Albacete
el pasado mes de diciembre dentro del ciclo de Encuentros
Culturales que organiza CajaCampo y que coincidió
con la apertura de una oficina en esta ciudad.
Partiendo
de la definición de que la “guerra al terrorismo
no debe ser sinónimo a lucha ilegal contra el terrorismo”,
el magistrado de la audiencia nacional, Baltasar Garzón,
deleitó a más de 400 personas que llenaron el
paraninfo de la Universidad de Albacete el pasado 16 de diciembre
en una brillante intervención -titulada “Terrorismo
y Legalidad.” - dentro del ciclo de Encuentros Culturales
que organiza CajaCampo.
Tras una breves pinceladas sobre la situación del
terrorismo a nivel mundial, el magistrado entró de
lleno en la problemática nacional con respecto a la
banda terrorista ETA.
El juez Garzón aseguró que la acción
de ETA se ha mostrado como “un movimiento de liberación”,
un planteamiento que ha resultado válido en todos los
ámbitos. ETA se ha vendido a si misma como una organización
sencilla; “pero esto no es así, de serlo, ETA
supondría tan sólo una organización mafiosa,
fácil de combatir: Sin embargo, poseen medios operativos,
toda una estructura de organización, medios de financiación...,
de modo que aislar el fenómeno terrorista sería
como ver sólo la punta del iceberg; ETA se ha cuidado
de mostrar toda su estructura porque entonces se convertiría
en vulnerable”, aseguró Baltasar Garzón.
Desde hace más de 30 años, la banda armada “ha
vendido que ETA es un movimiento político de liberación
que buscan refrendos en los límites de la soberanía,
pero mediante la coacción o la destrucción”,
aseguró Garzón.
-La conciencia social y la colaboración
de Francia.-
“El elemento de impulso que cambió las cosas
fue algo ajeno al ámbito judicial y policial”,
aseguró el juez que en este sentido añadió
que han sido “los ciudadanos, la sociedad con sus acciones
la que sin saberlo rompieron con la indiferencia”. Y
para refrendar esta afirmación, Baltasar Garzón
explicó la sucesión de acontecimientos que en
la segunda mitad de la década de los 90 desencadenaron
ese cambio de actitud en el seno de la sociedad española:
el asesinato en febrero de 1996 del profesor, Francisco Tomás
y Valiente -que provocó una gran convulsión
en el ambiente universitario con el movimiento de las manos
blancas-, la liberación del funcionario de prisiones,
José Ortega Lara, en julio de 1997 y el asesinato en
las mismas fechas del joven concejal popular Miguel Ángel
Blanco fueron detonantes lo suficientemente potentes para
provocar una nueva situación: “de una sociedad
indiferente se pasó a una sociedad indignada y activa:
las asociaciones de víctimas ya no son marginados,
ni apestados”, en este sentido añadió
que “el cometido de las víctimas cobra por primera
vez un papel relevante y estas asociaciones se dejan de ver
como perturbadoras en el ámbito judicial”, afirmó
el magistrado. Otro aspecto destacado para el cambio de actitud
con respecto al terrorismo ha sido la colaboración
especialmente de Francia: “gracias a la labor judicial
francesa se están obteniendo buenos frutos”,
aseguró el juez.
Es en este momento cuando el juez aseguró que todas
estas sinergias creadas son muy positivas, “porque significan
actuar cada uno en su área, no ir cada uno por su lado,
porque la lucha contra el terror se debe hacer desde muchos
ámbitos, cada uno tiene su motivación y debe
combatir con sus armas”. |