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Encuentros culturales
 

"TERRORISMO Y LEGALIDAD"

Baltasar Garzón

16 de diciembre de 2003

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CONFERENCIA DE DON BALTASAR GARZÓN EN ALBACETE, DENTRO DE LOS ENCUENTROS CULTURALES DE CAJA CAMPO


Baltasar Garzón: «han sido los ciudadanos los que sin saberlo han roto con la indiferencia del terrorismo»

El juez de la Audiencia Nacional ofreció una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Albacete el pasado mes de diciembre dentro del ciclo de Encuentros Culturales que organiza CajaCampo y que coincidió con la apertura de una oficina en esta ciudad.

Baltasar GarzónPartiendo de la definición de que la “guerra al terrorismo no debe ser sinónimo a lucha ilegal contra el terrorismo”, el magistrado de la audiencia nacional, Baltasar Garzón, deleitó a más de 400 personas que llenaron el paraninfo de la Universidad de Albacete el pasado 16 de diciembre en una brillante intervención -titulada “Terrorismo y Legalidad.” - dentro del ciclo de Encuentros Culturales que organiza CajaCampo.

Tras una breves pinceladas sobre la situación del terrorismo a nivel mundial, el magistrado entró de lleno en la problemática nacional con respecto a la banda terrorista ETA.

El juez Garzón aseguró que la acción de ETA se ha mostrado como “un movimiento de liberación”, un planteamiento que ha resultado válido en todos los ámbitos. ETA se ha vendido a si misma como una organización sencilla; “pero esto no es así, de serlo, ETA supondría tan sólo una organización mafiosa, fácil de combatir: Sin embargo, poseen medios operativos, toda una estructura de organización, medios de financiación..., de modo que aislar el fenómeno terrorista sería como ver sólo la punta del iceberg; ETA se ha cuidado de mostrar toda su estructura porque entonces se convertiría en vulnerable”, aseguró Baltasar Garzón. Desde hace más de 30 años, la banda armada “ha vendido que ETA es un movimiento político de liberación que buscan refrendos en los límites de la soberanía, pero mediante la coacción o la destrucción”, aseguró Garzón.

-La conciencia social y la colaboración de Francia.-

Baltasar Garzón“El elemento de impulso que cambió las cosas fue algo ajeno al ámbito judicial y policial”, aseguró el juez que en este sentido añadió que han sido “los ciudadanos, la sociedad con sus acciones la que sin saberlo rompieron con la indiferencia”. Y para refrendar esta afirmación, Baltasar Garzón explicó la sucesión de acontecimientos que en la segunda mitad de la década de los 90 desencadenaron ese cambio de actitud en el seno de la sociedad española: el asesinato en febrero de 1996 del profesor, Francisco Tomás y Valiente -que provocó una gran convulsión en el ambiente universitario con el movimiento de las manos blancas-, la liberación del funcionario de prisiones, José Ortega Lara, en julio de 1997 y el asesinato en las mismas fechas del joven concejal popular Miguel Ángel Blanco fueron detonantes lo suficientemente potentes para provocar una nueva situación: “de una sociedad indiferente se pasó a una sociedad indignada y activa: las asociaciones de víctimas ya no son marginados, ni apestados”, en este sentido añadió que “el cometido de las víctimas cobra por primera vez un papel relevante y estas asociaciones se dejan de ver como perturbadoras en el ámbito judicial”, afirmó el magistrado. Otro aspecto destacado para el cambio de actitud con respecto al terrorismo ha sido la colaboración especialmente de Francia: “gracias a la labor judicial francesa se están obteniendo buenos frutos”, aseguró el juez.

Es en este momento cuando el juez aseguró que todas estas sinergias creadas son muy positivas, “porque significan actuar cada uno en su área, no ir cada uno por su lado, porque la lucha contra el terror se debe hacer desde muchos ámbitos, cada uno tiene su motivación y debe combatir con sus armas”.