|
Como es preceptivo, procedemos a rendirles cuenta de la gestión de Caja Campo en el ejercicio
2007. A lo largo de este Informe Anual les detallamos el Balance y Cuenta de Resultados
Públicos a 31 de diciembre de 2007, comparados con los correspondientes al año anterior, así
como el Informe de Gestión y varios cuadros, gráficos e informaciones complementarias que
pretenden transmitir de forma clara y sencilla la evolución satisfactoria de nuestra Entidad, en
momentos especialmente complicados.
En 2007 se ha visto interrumpida de manera brusca la larga fase de crecimiento de la economía
mundial iniciada la última década del siglo pasado. A los síntomas iniciales de desaceleración
crediticia del primer semestre del año, siguieron en el mes de agosto la crisis de las hipotecas
subprime y las turbulencias financieras consiguientes, el estancamiento de los mercados
inmobiliarios y la subida de los precios energéticos y otras materias primas.
En este contexto, la economía española ha continuado con un crecimiento superior a la
media europea, estableciéndose en el 3’8% para el conjunto del año y superando en un
punto a la media de la zona euro. A pesar de ello, la disminución del consumo privado y la
inversión en vivienda están afectando de manera importante a nuestra economía. La inflación,
y las mayores cargas financieras de las familias, están reduciendo el poder adquisitivo de los
consumidores, con importante impacto en los sectores productivos. A esto hay que añadir
la escasa competitividad de la economía española y el consiguiente deterioro de la balanza
comercial, que dificulta la venta de nuestros productos en los mercados internacionales.
Con este panorama, podemos decir con satisfacción que Caja Campo ha alcanzado unos
crecimientos tanto en volumen de negocio como en los resultados muy importantes. Y lo
que todavía es más valioso, los crecimientos se han conseguido de una manera equilibrada,
manteniendo unos holgados índices de liquidez y solvencia. Esto nos está permitiendo afrontar
2008 con serenidad y manteniendo la financiación de los proyectos viables de nuestros socios,
contribuyendo a su desarrollo, que no es otra cosa que nuestro propio objeto social, nuestra
razón de ser.
En el ámbito interno, 2007 ha sido un año de intenso trabajo, y en el que ha destacado de
manera singular el cambio de nuestra plataforma tecnológica. Tras tomar la decisión a finales
de 2006, en sólo siete meses pusimos en marcha el nuevo sistema IRIS, dedicando arduos
esfuerzos a programas de migración, pruebas y formación, suspendiendo y aplazando periodos
vacacionales de toda la plantilla, y compatibilizando el día a día, el negocio, el crecimiento y
la rentabilidad, con la formación, la práctica y el adiestramiento. El 20 de julio, culminamos
el proceso y, desde entonces, siguieron esfuerzos de adaptación, cambios en números de
cuentas, nuevos productos y nuevas herramientas de gestión. Ha sido ejemplar el compromiso
de todas las personas que trabajan en nuestra Entidad, ha sido encomiable su esfuerzo y su
dedicación, y por supuesto han sido claves para el éxito del proceso. A todos ellos debemos
reconocimiento y gratitud. Tampoco queremos olvidarnos de los técnicos y profesionales
de Rural Servicios Informáticos, S.C., empresa propiedad de las Cajas Rurales, que codo a
codo con nuestro personal, y formando un solo equipo, han sido protagonistas también del
éxito. Y, ¡como no!, gratitud también merecen nuestros clientes que han tenido que sufrir las
consecuencias de un cambio de esta magnitud, y han sido más que comprensivos con las
incomodidades que les hemos podido causar.
Este cambio, como ya informábamos el año anterior, facilita un marco estable para el
desarrollo de nuestra actividad, una masa crítica suficiente, junto al resto de Cajas Rurales,
para mantener un catálogo de productos y servicios completo y competitivo, y la mejora de
nuestras herramientas y capacidades de gestión.
También hemos seguido con el ritmo prudente, pero constante, en la reforma de instalaciones
y la expansión a nuevas poblaciones. Hemos abierto oficinas en Madrigueras en la provincia
de Albacete, y Caudete de las Fuentes y Alpuente en la provincia de Valencia, estas dos últimas
como consecuencia de los acuerdos suscritos en su día con las cooperativas agrícolas de ambas
poblaciones y por los que pasamos a gestionar las secciones de crédito de las mismas.
Recientemente, hemos acordado con la Cooperativa Agraria “Beato Carmelo” de Real de
Gandía la cesión de activos y pasivos de su sección de crédito. Queremos agradecer a los
socios de esta cooperativa la buena acogida que nos están dispensando, y estamos seguros
que seremos capaces de cumplir con sus expectativas.
La Obra Social Cooperativa sigue siendo nuestro principal instrumento de compromiso y
arraigo con las poblaciones en las que desarrollamos nuestra actividad. Así, nuestro Fondo de
Educación y Promoción Cooperativo ha estado detrás de muchas iniciativas desarrolladas en
estas poblaciones: de tipo formativo, promoción cooperativa, cultural, deportivo, asistencial
y benéfico-social. Son destacables la línea de investigación agraria desarrollada por nuestro
Servicio Agronómico, la presentación de resultados de las mismas en jornadas técnicas, la
continuidad de nuestros Encuentros Culturales, y sobre todo, la ingente cantidad de ayudas
destinadas a diversos colectivos y asociaciones de nuestro entorno que permiten, con el
esfuerzo principal de los promotores de dichas Instituciones, mejorar el ámbito social, cultural
y deportivo de las mismas.
Finalmente, aunque ya hemos agradecido a nuestro personal su esfuerzo y dedicación, no
queremos terminar nuestro informe sin reiterar el mismo y hacer una especial mención a D.
Manuel Moya Nogués, subdirector general jubilado, que falleció el pasado mes de enero y del
que mantendremos siempre vivo su ejemplo de honestidad, esfuerzo y compromiso, valores
que, sin duda, personas como él, han sembrado en sus compañeros que trabajan en la Entidad
y que son la clave de nuestro éxito.
|